¿Qué son la tónica, la subdominante y la dominante?
Los acordes no son ladrillos intercambiables. En una tonalidad cada uno tiene una tendencia, y las tendencias son de tres tipos. Un acorde de tónica es estable: la música parte de él y descansa en él. Un acorde de dominante es tenso y quiere resolver en la tónica. Un acorde de subdominante ni descansa ni apremia; simplemente se aleja de la tónica y prepara la dominante. Muchos profesores llaman predominante a este grupo intermedio, porque llega antes de la dominante.
| Función | Acordes en una tonalidad mayor | Qué hace |
|---|---|---|
| Tónica (T) | I, vi, iii | reposo: donde empiezan y terminan las frases |
| Subdominante (SD) | IV, ii | se aleja del hogar y prepara la dominante |
| Dominante (D) | V, vii° | tensión que quiere resolver en la tónica |
El camino habitual en una frase clásica es tónica, luego subdominante, luego dominante y de nuevo tónica. Ir al revés, de la dominante a la subdominante (V–IV), suena a llegar a la puerta y darse la vuelta, y es raro en esas frases. El blues y el rock lo usan con libertad: los compases 9 y 10 del blues de 12 compases son justo V7 a IV7. Los acordes de una misma función pueden sustituirse: ii en lugar de IV, y la frase conserva su forma.
¿Por qué la función explica las cadencias?
Una cadencia es el final de una frase. La más firme, la auténtica, funciona porque los dos últimos acordes son una dominante que va a una tónica: la tensión se libera justo cuando la frase se detiene. La semicadencia se detiene en la dominante, así que la tensión queda en el aire y quien escucha espera más. La función también dice qué hace cada cadencia: la auténtica va de dominante a tónica, la plagal de subdominante a tónica, la semicadencia de cualquier acorde a la dominante, y la engañosa de la dominante a otro acorde con función de tónica, el vi.